sábado, 23 de julio de 2011

La historia olvidada (20 de julio de 1976) por el Capitán Eloy Villacrez. Sobre la invasión a Chile por el gobierno de Juan Velasco Alvarado y la felonía de Francisco Morales Bermudez en consuno con la CIA y la Derecha













 
La historia olvidada (20 de julio de 1976)
Capitán Eloy Villacrez
 
Hace 36 años un grupo de patriotas, civiles y militares, no aceptamos
la felonía de Morales Bermúdez y escribimos una página de dignidad que
ha pretendido ser olvidada, es un hito importante en las luchas
sociales de nuestra nación. Esta página de recuerdo para la gran
cantidad de comprometidos que sacrificaron su vida, estabilidad y
familia, para dejar a nuestros hijos un país con justicia social.
Los hechos:
El 06 de agosto de 1976, era el día “D” para recuperar Arica y
Tarapacá, los guerreros del Perú de aire, mar y tierra, estábamos
aprestados desde antes del 18 de febrero, cuando se reunieron Banzer y
Pinochet en “El abrazo de Charaña”, fecha que en un acto desesperado
de Chile, Pinochet ofreció la salida soberana por Arica a Bolivia, con
el objetivo de impedir el ataque de nuestras tropas. Llegó a
conocimiento de los chilenos que de concretar el ofrecimiento de
entregar la salida al mar a Bo, nuestros 400 blindados, el ejército
de tierra y 1200 paracaidistas, con nuestra flota aérea, fuerzas
navales y miembros de la Guardia Civil para el control poblacional,
irrumpiríamos hacia Arica y Tarapacá, en tres columnas, una por la
costa y otra por las estribaciones de la cordillera con dirección a
Iquique y un envolvimiento vertical(paracaidistas), se sabía que en
los territorios peruanos en poder de Chile sólo habían 30 blindados
antiguos “Sherman”. Pinochet desistió del ofrecimiento, dejando un
sabor de burla a las aspiraciones de Bolivia.
Estados Unidos (Kissinger) comprendió que la decisión de Velasco para
recuperar Arica y Tarapacá era irreversible, perder la guerra por
parte de Chile, representaba la caída del régimen y la izquierda
volvería al poder frente al anarquismo que genera la derrota. Con ese
panorama maquinaron el golpe de estado para sacar del poder a Velasco,
ubicaron a los felones con el cabecilla Morales Bermúdez. La felonía
fue detectada por el Grl. Gilardi, puso al corriente a Velasco de la
conspiración de generales del entorno, entre ellos Richter, Graham,
Vargas Prieto, Fernández Maldonado, Rodríguez Figueroa, Sala Orosco,
Bellina, Sánchez y otros más. No se sabe si Velasco quedó convencido o
no, se limitó a llamarles la atención exigiéndoles lealtad a los
conspiradores, desoyendo la recomendación de Gilardi, Meza Cuadra y de
Ibáñez, que lo prudente era pasar al retiro a la mitad de los
conspiradores y al resto quitarles mando de tropa.
Por esta llamada de atención los plazos para concretar la traición se
retrasaron, no pudieron articular el golpe antes del 06 de agosto de
1976, fecha prevista para el ataque de nuestras fuerzas, en un acto de
audacia Morales Bermúdez solicitó postergar la orden de invasiòn por
30 días, aduciendo el no haber completado el sistema de defensa
antiaérea. 48 horas antes del ataque (04 ago 75), llegó la contraorden
a todas las unidades comprometidas con la invasión, los paracaidistas
que estábamos en el Cuartel Salaverry de Arequipa, para el salto del
06 de agosto nos vimos precisados a desactivar el avituallamiento y
desarmar el equipo aerotransportado, de igual manera el resto de
unidades, desactivaron todo lo previsto hasta nueva orden.
La conspiración de la felonía avanzó, Artemio García había convencido
a la mayoría de mandos en Tacna para sublevarse contra Velasco,
colocando como motivo su mal estado de salud. “La cabecera golpista
sería la heroica ciudad”, paradojas del destino. La seguridad de los
golpistas estaba en Chile, si algo salía mal se refugiarían cruzando
la frontera y pedirían protección, se sobreentiende que darían a
conocer a Chile los planes de defensa y ataque de nuestras fuerzas.
Los golpistas con Morales Bermúdez llegaron a Tacna el 27 de agosto
con el “paraguas” de conmemorar la vuelta al Perú de Tacna, fecha
emblemática y de alto valor patriótico. Algunos Coroneles no sabían de
la traición, como fue el caso del Coronel Julia, años después fue
Comandante del Ejército, al ser convocado a la reunión de comando
manifestó que las unidades de caballería blindada estaban totalmente
aprestadas para cruzar la frontera, Morales Bermúdez le dijo “la
acción militar no es contra Santiago sino contra Lima”, la noticia fue
demoledora, pero lo que más desmoralizó fue observar que la mayoría de
los mandos estaban de acuerdo con derribar a Velasco.
Las explicaciones para postergar el ataque fueron de que “los chilenos
sabían sobre la invasión y no sería una sorpresa, luego fijarían otra
fecha en el tiempo más corto”, pasaron los meses y las postergaciones
se sucedieron y se alargaron los plazos, a los oficiales que habíamos
demostrado mayor vehemencia en el ataque fuimos cambiados de
colocación a oficinas del Cuartel General.
El punto de quiebre, fue el 24 de abril en el cuartel San Martín, día
de la Ingeniería Militar, los oficiales subalternos nos presentamos a
Fernández Maldonado, que era Comandante General del Ejército, para
pedir que un subalterno dirigiera algunas palabras al gobierno en
pleno y a los 400 oficiales reunidos, como parte de la celebración del
día de la Ingeniería militar, expresando en público nuestro
sentimiento. Fui designado para dirigir la palabra, dije “Soy el
capitán Eloy Villacrez, me dirijo a usted Señor Presiente de ingeniero
a ingeniero, para decirle que hay preocupación en los oficiales sobre
el rumbo que se está imprimiendo a la revolución y la demora en llegar
a Tarapacá, comienza a sentirse un olor a traición”, hubo
desconcierto, subieron al escenario numerosos generales y coroneles
para evitar que siguiera hablando.
Luego de este incidente, nos reunimos un grupo numeroso de oficiales y
decidimos preparar un golpe de estado, para ese efecto desde tiempo
atrás el Mayor Fernández Salvatecci había concebido crear un organismo
clandestino formado por civiles y militares, todos líderes sociales y
oficiales prestigiados en el Ejército, que se denominó “LA ORGA”, con
el objetivo de unir voluntades para alcanzar el poder y que la
revolución de Velasco recupere la dirección del proceso.
Estoy seguro que algún nombre se me escapará, pido disculpas por
alguna omisión, estuvimos el 20 de julio cumpliendo diferentes tareas
para derribar a Morales Bermúdez, los militares Fernández Salvatecci,
Lora Muga, Huarcaya, Córdova Rivera, Del Pozo Galván, E. Sosa, D.
Arias, J Velarde, Héctor Portela, E. Villacrez, Calep Gonzales, C.
Pino, Ugarte, A. Loayza, el Crl. Justo Jara fue informado, aceptando
con valor el reto, igualmente el Crl. Vásquez Pancorbo y otros más.
Por el lado civil M. Benza, W Sacaico, C. Traverso, E.Portocarrero,
Shango Aragón, Sánchez Carlessi (materia gris del alzamiento),Trigoso
Edery, Juan Márquez, Avelino Mar, V. Villacrez, fue informado Ricardo
Letts, con valor y decisión aceptó el reto. Todos ellos merecen una
página en la historia social de nuestra patria.
El golpe se inició en el cuartel “La Pólvora” los principales actores
militares nos constituimos a la unidad con la anuencia de los
oficiales comprometidos con el alzamiento, algo se había filtrado
puesto que unidades del cuartel barbones comenzaron a desplazarse para
cercarnos en la Pólvora, comprendimos la inutilidad, por el número
reducido de nuestros efectivos, decidimos abrirnos paso usando las
armas y constituirnos a la División Blindada, habíamos recibido
información que uno de nuestros oficiales más decidido el Capitán
Héctor Portela había tomando control de su unidad neutralizando al
jefe y al mayor ejecutivo, cuando nos acercamos a la Blindada, estaba
rodeada por efectivos, fue imposible ingresar para salir con esa
potencia de fuegos.
Frente a ello decidimos desarticular toda la operación y salvar los
cuadros civiles y militares, asumiríamos la responsabilidad Fernández
Salvatecci, Gonzales, Villacrez y Portela. El problema mayor era
devolver a Chorrillos los 300 fusiles y 4 ametralladoras con cien mil
cartuchos que habíamos extraído de los almacenes, con algunos
altibajos se devolvieron las armas.
Rindo mi homenaje a todos los que participamos, cambió la vida de
todos nosotros, se rescata la decisión y valor de todos, fue un acto
sublime, de servicio a nuestro pueblo y a la patria.
Reitero las disculpas de haber omitido muchos nombres, se está
escribiendo la historia de “LA ORGA”, todos aquellos que cumplieron
alguna tarea, por favor hacer llegar al presente correo su testimonio,
para resumirlo en un tesauro que sirva a las generaciones futuras, de
este acto de servicio al pueblo y la patria.